Blog

WordPress, otra vez no

Luis Hernández7 de abril de 20243 min
WordPress, otra vez no

En 2010 di mis primeros pasos en desarrollo web con WordPress.

Estaba en todos lados.

Era fácil de aprender, tenía una comunidad enorme y parecía capaz de resolver cualquier problema.

Gracias a WordPress conseguí mi primer trabajo en IT, haciendo soporte técnico en una empresa de hosting.

Lo curioso es que me contrataron para trabajar con Joomla, un CMS que ni siquiera conocía.

Pero en esa época daba igual.

Si entendías cómo funcionaba WordPress, más o menos podías sobrevivir cualquier otro CMS.

La navaja suiza de internet

Con WordPress podías hacer casi cualquier cosa.

Un blog.
Una tienda online.
Un foro.
Una landing page.
Una revista digital.
Una red social.

Si necesitabas una funcionalidad, probablemente ya existía un plugin para eso.

Y si no existía, podías desarrollarlo tú mismo.

WordPress podía hacerlo todo.

Y precisamente por eso, terminó usándose para cosas donde probablemente nunca debió estar.

Plugins para todo

WordPress hacía fácil empezar.

Lo difícil era mantenerlo simple.

Querías mejorar el SEO: plugin.

Formulario de contacto: plugin.

Galería de imágenes: plugin.

Slider animado: plugin.

Cache: plugin.

Analytics: plugin.

Todo era un plugin encima de otro plugin.

Hasta que empezaban los problemas.

Plugins incompatibles.
Dependencias rotas.
Actualizaciones que rompían producción.
Temas abandonados.
Vulnerabilidades de seguridad.
Sitios lentos por exceso de builders y scripts.

Y muchas veces el cliente no entendía nada de eso.

Solo quería “una página web”.

WordPress también era mantenimiento

Con el tiempo entendí que construir el sitio era apenas el comienzo.

Después venía mantener el hosting, actualizar plugins, revisar compatibilidad con PHP, optimizar performance y evitar que algún plugin vulnerable terminara llenando el sitio de malware.

Había semanas donde sentía que trabajaba más apagando incendios que desarrollando.

Y eso cambia completamente la percepción que tienes sobre una tecnología.

Makro Venezuela

Uno de los sitios más importantes que hice como freelance fue el de Makro Venezuela.

Lo desarrollé con WordPress.

Desde cero, con un theme personalizado y Bootstrap para el frontend.

Me tomó meses terminarlo, pero quedó funcionando bien.

El equipo de Makro podía actualizar contenido desde el panel administrativo sin depender de mí para cada cambio.

Para ese momento, eso era una gran ventaja.

El sitio estuvo online desde 2017 hasta 2023, cuando pasó a otra empresa.

Y siendo justo, ese proyecto también representa algo importante:

Cuando WordPress estaba bien implementado, realmente podía resolver problemas reales de negocio.

El martillo de oro

Con el tiempo empezaron a aparecer otras ideas.

Headless CMS.
Jamstack.
Sitios estáticos.
Markdown.
Frontend desacoplado.

Muchas de esas tendencias no nacieron por casualidad.

Fueron una reacción directa a años de pelear contra la complejidad que WordPress había ido acumulando.

Sitios simples terminaban dependiendo de decenas de plugins.

Landing pages cargaban megabytes de JavaScript innecesario.

Blogs pequeños necesitaban servidores mucho más grandes de lo que realmente requerían.

Mientras más crecía el ecosistema, más complejidad aparecía.

WordPress me dio trabajo

Y siendo justo, también tengo que admitir algo:

WordPress me dio muchas oportunidades.

Aprendí sobre hosting, bases de datos, debugging, deploys, SEO y performance gracias a proyectos hechos con WordPress.

Todavía respeto muchísimo lo que WordPress logró.

Le dio trabajo a millones de personas.
Movió internet durante años.
Y probablemente sigue siendo la mejor opción para muchísimos proyectos.

Pero después de trabajar tanto tiempo manteniéndolo, optimizándolo y sobreviviendo updates rotos…

cada vez que escucho:

“Necesitamos hacer un sitio en WordPress.”

mi cerebro automáticamente responde:

Otra vez no.